jueves, 9 de octubre de 2014

LAS FIGURITAS: JUEGO Y COLECCION

Desde llenar el álbum hasta la tapadita. Las estampas con figuras de jugadores
de fútbol han constituido en los últimos 100 años elementos de juego para niños y para coleccionista. Mantienen su vigencia.
Para un chico, una pila de más de 50 figuritas pasa a ser un minitesoro. Su felicidad llega a comparaciones como tomar un helado, comer una golosina, romper un huevito de chocolate o indagar el juguete de una cajita con una hamburguesa y papitas fritas.
El universo de las figuritas, también llamadas cartas, se abre al mundo del juego, de la colección, de las pegatinas en los álbumes y también del conocimiento de nombres y apellidos.
Existen de dibujitos, de series de TV, de superhéroes y también las nenas pueden tener su entretenimiento con estampas de grupos musicales, cantantes y con imágenes de las películas infantiles más taquilleras.
Pero las figus referidas al fútbol componen un objeto coleccionable a través de los años, con una renovación que va formando un idilio entre el juego entre amigos y el acopio en los dormitorios infantiles.
Los juegos con figuritas se hacían en las veredas o patios de las escuelas, si las señoritas lo permitían. Se jugaba al punto que era el que más cerca la arrimaba a la pared (desde unos dos metros) y había que lanzarla poniendo la estampa sobre el puño cerrado de una mano y pegarle con un dedo de la otra. Hacer un espejito era todo un logro porque la figu quedaba paradita contra el muro.

También se jugaba a la cara y seca, en donde cada jugador tiraba contra la pared y el que más cerca quedaba juntaba todas las figus y las tiraba para arriba. Se quedaba con las que caían de frente y las otras las tiraba el que estaba segundo y así continuaba la ronda.
La tapadita se jugaba apoyando la figurita contra la pared a un metro del piso, más o menos, y había que tapar alguna de las de abajo. El que lo lograba se quedaba con todas.
Ahora los chicos han renovado los juegos y ponen las estampitas en el piso y tratan de darla vuelta con un toque rápido de la mano.
Las viveza de algunos es mojarse la palma para que la figurita se pegue en la mano. Los que tienen las figuritas para llenar el álbum las pegan (ahora hay autoadhesivas, pero antes se hacía con goma de pegar o con engrudo) sin ensuciarlas. Aquí entra a lidiar el intercambio entre las faltantes para llenar cada página.
Hay figuritas que son más difíciles de conseguir y se transforman en un objetivo. El trueque puede ser injusto por el que tiene la figurita deseada pide cierta cantidad para que se produzca el cambio. Tener el álbum lleno es un motivo de orgullo y de conducta.
Las figuritas todavía subsisten a los cambios de la tecnología, de computadoras y de PlayStation. Siguen vigentes y se renuevan en cada temporada. El juego se reinventa una y otra vez.
Las Panini, desde México 1970
La empresa Panini comenzó en 1961 con la edición de cromos y cartas (las figuritas nuestras) con jugadores del campeonato italiano de fútbol. En los años 70 comenzaron a imprimirse en España y así se fue extendiendo el negocio por Europa.
Fueron teniendo progresos en los colores, el brillo y además pasaron a ser autoadhesivas a partir de 1971. Desde el Mundial de México 1970 pasaron a distribuirse por el continente americano y así cada cuatro años salen al mercado mundial las figuritas Panini que pasaron a ser parte de cada torneo de la FIFA
Las de este mundial se imprimieron en San Pablo. Buenos Aires y en Módena (Italia) y como demostración de la expansión se comercializaron las figuritas en 110 países
Como curiosidad para esta edición del mundial de Brasil 2014 salieron 71estampas que no estaban en el álbum original porque se imprimieron con muchos nombres que luego no quedaron en las listas definitivas de buena fe. Una de esas estampas es la del mendocino Enzo Pérez, que poca gente argentina llegó a conseguir.
Las ruidosas chapitas o figuritas de lata
El formato y el material de la figuritas ha tenido variantes a través de los años. El cartón, o el papel de distinto grosor fueron los más empleados. También el color pasó de ser una pintura
para transformarse en fotografía, contando con los adelantos tecnológicos que fueron dándole mejores diseños e impresiones gráficas.
Además de las clásicas redonditas, hubo cromos rectangulares en su gran mayoría y cuadradas. Algunas fueron bien largas, que eran más difíciles de cargar en los bolsillos pero las de mayor rareza fueron las estampas sobre metal.
Las “figuritas de lata”, también llamadas chapitas, se comenzaron a fabricar en los años ‘30, como la colección de Royal (fotos), con Vicente Zito (Racing Club), que jugó de 1933 al ‘44, o Juan José Zorrilla (Independiente de Avellaneda), que jugó en los Rojos con Erico y De la Mata en los años ‘30.
Eran rectangulares redondeadas en las aristas y también hubo colecciones con redonditas.
Fuente: diariouno.com.ar

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